SOBREVIVIENDO A LA IGNORANCIA, EL MIEDO Y LA EDUCACIÓN

Traducido del inglés por Martha Sánchez Ll.

¡Hola amigos!

Me estoy preguntando si nuestra educación debiera enfocarse más en la supervivencia. Incluso muchos de los animales más evolucionados proveen alguna forma de educación a sus crías para ayudarlas a sobrevivir. Hoy día parece que hemos perdido el aspecto de supervivencia en la educación, porque la educación en la actualidad fue diseñada por personas que no veían la necesidad de aprender habilidades de supervivencia.

En nuestra civilización, la educación formal fue diseñada para darle poder a los estudiantes en proceso de entrar a un nivel más elevado de vida social y cultural. Cualquier asunto de supervivencia que pudiera surgir, por ejemplo en situaciones de guerra o enfermedad grave, sería considerado como algo que de todas formas no podías resolver, por encima de usar tus instintos y tu sentido común. Así que debería ser dejado a los expertos entrenados especialmente para este propósito, o a Dios. Por lo tanto no tenía nada que ver con una educación normal.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y en el mundo de hoy nos enfrentamos a nuevas amenazas de supervivencia, no sólo como individuos, sino como especie o, incluso, como parte de la vida del planeta Tierra. Y todo esto debe ser tomado en cuenta por cualquier educación que se precie de llevar ese nombre.

Entonces, ¿esto significa que estamos de vuelta a cero o al lugar en donde todo empezó en las cuevas o en la jungla?

Por supuesto que no. Los retos hoy día son MUY diferentes porque ya no consisten principalmente de una lucha por la supervivencia personal contra visibles enemigos individuales. En cambio, nuestros retos actuales de supervivencia son, en su mayoría, invisibles y difíciles de identificar… nos amenazan subrepticiamente como una entidad colectiva y, ciertamente, como especie.

Todo esto es parte de nuestra entrada a la Era Acuariana y tener que vivir dentro del Paradigma de Acuario, al que también llamo el Paradigma Holístico. En virtud de los avances tecnológicos más recientes, entre los que se cuenta la habilidad de aventurarnos en el espacio, nos vemos forzados a entendernos con nuestro planeta como un todo, como un sólo sistema dinámico.

Las amenazas de supervivencia hoy día ya no están limitadas a rivales humanos o bestias de caza en la selva o los caprichos de la naturaleza (huracanes, inundaciones, terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas). Hoy, nos enfrentamos a amenazas provenientes no solo de armas químicas, biológicas y nucleares, también de plantas nucleares, de desastres ecológicos, de contaminación ambiental, de una equivocada ingeniería genética, de una mala ciencia médica, y otras más.

En la actualidad ya no se trata de estar atentos a sonidos o señales de bestias o enemigos que se acercan, o aprender a volvernos invisibles o a encontrar un lugar seguro para escondernos.

Nuestros retos hoy día son mucho más complejos y demandantes, como estar conscientes de las amenazas invisibles de radiación, de contaminación, de químicos venenosos, medicamentos e incluso alimentos o bebidas que obtenemos en nuestros supermercados y restoranes, o amenazas a nuestra libertad, a nuestros derechos humanos y a nuestro derecho al libre intercambio de información y libre expresión de nuestros pensamientos y estilo de vida preferido.

No podemos confiar en nuestras autoridades para que nos adviertan o simplemente nos digan la verdad… si tan solo se pudiera determinar lo que es la Verdad. Además, NO existen verdades sagradas que no deban ser cuestionadas o retadas. En mi opinión, el punto central de una buena educación es implementar el espíritu de la libre investigación, de cuestionar todo tipo de información, todo tipo de suposiciones, toda “vieja verdad” y, especialmente, todo tipo de artículos de fe.

Si nos encontramos con la actitud de que es peligroso retar o cuestionar una “verdad” o un dogma -sin importar qué tipo de peligros involucra- y, especialmente, si nos amenazan cuando los retamos, entonces todas las campanas de alarma debieran empezar a sonar, y debiera ser obvio para todos (con una mente clara) que algo sospechoso está teniendo lugar. Forzar a las personas a hacer o a pensar algo a través de amenazas es un procedimiento de la Mafia.

Y esto me trae al tema del miedo. El miedo ha sido el medio más común de controlar cualquier población y cualquier oposición a través de la historia.

Creo que el miedo está enraizado profundamente en la ignorancia. Si tuviéramos un completo e ilimitado conocimiento de todo, entonces no habría necesidad ni, ciertamente, posibilidad alguna de miedo. Porque, entonces, siempre sabríamos cómo evitar cualquier situación que pudiera provocarnos miedo o sabríamos cómo resolver cualquier problema que pudiera crear miedo en nosotros.

Así que, si la ignorancia es la raíz del miedo, ¿cómo lo eliminamos? Elemental, mi querido Watson: eliminando la ignorancia, ¿cierto?

Y, ¿cómo eliminamos la ignorancia? Mediante la educación… tan simple como eso.

Mi entendimiento es que la mayoría, si no todos los crímenes, son motivados por algún tipo de miedo, a saber: miedo a la pobreza, al descuido, a la carencia, al rechazo, etc. El miedo puede ser activo en el sentido de que tenemos miedo de una amenaza material. Pero también puede ser pasivo en el sentido de que tenemos miedo de carecer de algo, de no tener suficiente, de no ser amados, respetados, considerados, o no estar en control.

En la mayoría de los casos, el miedo también es causa de violencia. Pega primero por miedo de ser atacado. Ataca para robar, por miedo a la escasez o a la pobreza. Golpea a alguien por miedo de perder poder sobre aquella persona, o por miedo de que esa persona te abandone o vaya en contra tuya. En esta última instancia, al usar la violencia instalamos el miedo en la otra persona como una forma de mantener el control, pero esto, a su vez, fue causado por nuestro propio miedo de perder control. Y, como percibo que todos estamos de acuerdo, la violencia alimenta más violencia y genera un círculo vicioso o un espiral de una nueva y más poderosa violencia. Como señalaron tanto Mahatma Gandhi como Martin Luther King, un ojo por ojo da como resultado que todo el mundo quede ciego.

Algunas veces –debido a factores psicológicos humanos- un miedo puede contraponerse a otro, y ciertos miedos pueden ser más fuertes que otros, por ejemplo: el miedo a la escasez puede ser para algunas personas más fuerte que el miedo de ser descubierto y enviado a prisión y, por tanto, conduce al robo. Luego, el miedo de ser enviado a prisión puede provocar que el ladrón mate al oficial de policía u otra persona que lo sorprendió robando.

Para terminar con esta línea de pensamiento, encontramos que la mayoría de los males de nuestra sociedad pueden ser reducidos a algún tipo de miedo, que es causado por la ignorancia (en un amplio sentido), lo que significa una falta de conocimiento o percepciones, las cuales, a su vez, pueden ser remediadas por la educación.

Una vez que nos demos cuenta de esta simple verdad, ¿qué podemos hacer con ella? ¿Qué tal dar a la educación una prioridad mucho mayor en el gasto gubernamental? ¿Qué tal quitar dinero al ejército y darlo a la educación?

Desafortunadamente, podemos gastar cada centavo que tenemos en escuelas y maestros y no lograr nada, a menos que también reformemos el contenido y la dirección de nuestra educación de manera más profunda. Si queremos que se convierta en una herramienta efectiva en nuestra lucha contra la ignorancia, el miedo y la violencia, tenemos que re-inventar la educación para que encaje con nuestra nueva meta. Debe resonar poderosamente con el surgimiento del paradigma Acuariano. Debe convertirse en algo holístico, comprensivo y unificador, y debe dirigirse a todas las dinámicas globales, no sólo a la ecología y la economía, sino también a los valores culturales y religiosos y a los factores psicoemocionales inherentes en la especie humana. Si, se trata de un enorme esfuerzo, y un valioso reto para este nuevo Paradigma Acuariano.

Por lo tanto, si la respuesta a nuestros problemas es una mayor y mejor educación ¿por qué los gobiernos no están haciendo más para lograr este objetivo? La respuesta más simple y más obvia sería: la ignorancia de parte de aquellos que son responsables. Ellos simplemente no comprenden la importancia de la educación y cómo tiene influencia en cada aspecto de la sociedad ahora y mucho más allá en el futuro.

No obstante, me temo que quizá pueda haber una razón mucho más siniestra: aquellos que detentan el poder han utilizado -a través de la historia y de manera intencional- el miedo para controlar y manipular a la población. Por ende, no quieren que venzamos nuestros miedos. Y debemos recordar que el poder de ellos –y los beneficios que reciben por ello- peligrarían el día en que la población sea educada y lo suficientemente astuta para ver a través de la bruma de sus políticas y exigir cuentas. Las guerras norteamericanas contra el cáncer, las drogas ilícitas, la pobreza, el terror, el SIDA, etcétera, son ejemplos típicos de dichos juegos político-financieros que utilizan el miedo para promover escondidas agendas truculentas, y para distraer la atención de la gente de la realidad que existe detrás de ellas.

¿Acaso subrayé de manera exagerada el aspecto de la supervivencia a través de la educación? Bueno, por supuesto que la educación debe ser sobre más que la supervivencia, mucho más, pero sin la supervivencia no existe ninguna necesidad, ni ningún uso de una educación superior para ayudarnos a mejorar las condiciones de vida y desarrollar cualidades de vida más finas, culturales y espirituales. Así que, quizá sea una buena idea empezar con la supervivencia, ¿no crees?

Para mí, no existe duda alguna respecto de la meta final de la Humanidad: que es la evolución espiritual hacia una participación consciente en la Creación constante. Por lo tanto, esto debería también ser la meta final de nuestra educación.

Sin embargo, por ahora seamos más prácticos y conformémonos con una escuela que enseñe las habilidades de supervivencia para el mundo moderno, para la aldea global, para la sociedad de tecnología informática (IT), y ahora uso la palabra ‘habilidades de supervivencia’ en un sentido diferente y mucho más amplio que antes: quiero decir, la habilidad de ganarse la vida y organizar una existencia materialmente satisfactoria y que, además, nos llene espiritualmente, en cualquieras condiciones.

Quizá tengamos tentación de enfocarnos en la habilidad del Paradigma Acuariano para equiparnos con recursos técnicos nunca antes imaginados y apoyar sistemas que nos permitan elevar nuestro estándar de vida y vivir rápidamente y de manera más confortable. Pero el paradigma acuariano también exige algo más, algo que es nuevo para la mayoría de nosotros.

Ahora estoy hablando de la necesidad de ampliar nuestros horizontes mentales más allá de los límites materiales del viejo paradigma. La necesidad de elevarnos a un nivel holístico más elevado, a una conciencia científica y aprender a honrar la invisible realidad de la energía y la información desde donde toda realidad visible es creada. Ese es el gran reto de la educación para la Era Acuariana. Si superamos ese reto, entonces podemos contemplar un futuro sostenible, pacífico y próspero, y a la vez plenamente espiritual.

¡Por supuesto que podemos!

Dr. Jens

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *