EL CAMBIO INEVITABLE

Con motivo de mis tres últimos artículos en este blog, titulados REINVENTANDO LA ARGENTINA, uno de mis lectores, Guille Albin, me comentó que “El cambio es inevitable, y si el poder político no lo entiende será que deba ser de abajo hacia arriba, como crecen las semillas. Y desde adentro hacia afuera, el despertar de las consciencias lo espejará, en lo individual y en lo colectivo.”

No hay duda de que Guille ha captado la esencia del Paradigma Acuariano. Es cierto que los cambios profundos que verdaderamente transforman la sociedad se originan siempre del pueblo y no de los gobernantes de turno, por “democráticamente elegidos” que presuman ser.

Sin embargo, recién llegado al país en 2004, yo quería intentar despertar en los nuevos gobernantes mis ideas sólo por razones pragmáticos, ya que los que están en posesión del poder ejecutivo son los que tienen las herramientas necesarias para implementar cambios rápidos. Y podría ocurrir, aun si es poco probable, que se dejen inspiran por las ideas nuevas y ven en ellas un camino para no sólo servir mejor a su país, sino fomentar su propia carrera y renombre histórico. Pero para que eso ocurra tienen que poseer no sólo el poder, sino una voluntad y perspectiva que va más allá de ganar las próximas elecciones y llenar sus propios bolsillos de dinero, el horizonte de visión habitual de los típicos políticos que buscan el poder.

Hay dos maneras principales para cambiar una sociedad desde sus raices.

La primera sería la legal y ordenada que supuestamente nos ofrece el sistema democrático, o sea a través de un líder político que en teoría puede representar a las masas y presentar un programa para implementar los cambios cuando sea elegido. Desafortunadamente – debido a la estructura existente de nuestra sociedad con su base de valores estrechamente vinculados a lo material, a dinero y poder personal – la posibilidad es prácticamente nula de que un político altruista, que realmente sirve los intereses del pueblo en su totalidad, sea elegido. Y si, por un capricho del destino, lo logra, su vida política durará menos que una bola de nieve en el infierno.

Y la segunda manera para cambiar una sociedad desde sus raices es simplemente una revolución, con o sin violencia y sangre.

El filósofo contemporaneo estadounidense Howard Zinn escribió: “La máquina militar más formidable depende al fin de la obediencia de sus soldados… la corporación más poderosa se vuelve impotente cuando sus obreros no vienen a trabajar, cuando sus clientes se niegan a comprar sus productos. La huelga, el boicot, el rechazo, la capacidad de paralizar el funcionamiento de una estructura social compleja–todo esto constituyen armas potentes aun contra los más pavorosos gobiernos o corporaciónes.”

La evolución tecnológica juega a favor de los dos lados de esta dinámica, pero claramente favorece a los que tienen el poder y el dinero. Lo único que obra en contra del poder establecido y a favor del pueblo, es el puro peso de los números. Si el pueblo se junta y se niega a obedecer o colaborar con su gobierno, este quedará sin poder, y de esta manera se puede lograr una revolución pacífica. Pero la clave es la coordinación y una masa crítica para quitar al poder su base y sus medios para gobernar. Y la primera condición para que esto ocurra es que la gente se concientice y se active. Hay varios ejemplos recientes de revoluciones pacíficas de esta índole que, por lo menos a simple vista y a corto plazo, han sido exitosos.

Sin embargo, para que los nuevos gobernadores, los que llegan al poder gracias a la revolución, realmente implementen las nuevas ideas revolucionarias y cambien la sociedad, será preciso un cambio radical de la base de valores y de la mentalidad de la sociedad, y eso a su vez requiere un profundo cambio de paradigma. Un cambio que ya está en marcha desde el siglo 18. Pero como se trata de una transformación total de nada menos que los fundamentos milenarios de nuestra sociedad y civilización, hay una fuerte resistencia estructural e institucional. Por lo tanto este proceso produce un vaivén que ya ha durado varios siglos.

Mi interpretación de la situación actual, es que hemos llegado a un punto crítico en la lucha entre los representantes del nuevo paradigma y los bastiones de poder del viejo paradigma.

Como astrólogo no dudo que el Paradigma Acuariano al fin salga victorioso. Los cambios de paradigmas de este tipo son como los cambios de temporada. Nadie, por poderoso que sea, puede impedir la llegada de la primavera y el verano después del invierno. Lo único que pueden hacer es negarse a reconocerlo durante un tiempo, insistiendo en que todos lleven ropa de invierno, por ejemplo, o que se encierren en sus casas a cortinas corridas para no ver las flores. Esto es lo que intentan ahora los banqueros, billionarios y políticos que quieren permanecer en el poder, y volver al pasado jerárquico y monárquico del viejo paradigma. Eso significa mantener al pueblo en una esclavitud muy real a través de pobreza y endeudamiento, aunque no se llame esclavitud.

La actual pólítica de EE UU consiste de hecho en empobrecer a todos los pueblos del mundo, consolidando todo el poder en manos de los bancos y mega-corporaciones internaconales. Esto va acompañado por el fortalecimiento de su propio poder militar a escala global, y cada vez más control y represión policial y militar a nivel nacional. El objeto es mantener al pueblo en dependencia total de las industrias globales de energía, alimentos, educación, salud y transporte, controlados por los oligarcas.

Otro componente central del mismo plan es la reducción de la población mundial a través de comida escasa, cara, y tóxica, a través de enfermedades creadas, tratamientos y vacunas que matan o esterilizan, y – naturalmente – guerras permanentes en los países pobres pero ricos en petroleo u otros minerales. A la misma vez piensan desarrollar la tecnología robótica, para necesitar cada vez menos gente para hacer el trabajo. Los róbots no se quejan, no comen, no se enferman, no votan, y no hacen revolución. Pero tampoco aman, ni dan consuelo.

La única salida que yo veo de este escenario de pesadilla, es que nos independicemos todos, a nivel pueblo, de las industrias globales y nacionales, en términos de energía, alimentos, salud y transporte.

Para empezar, cada casa, familia, o comunidad local tiene que producir su propia energía limpia sin costo. Unas cuantas tecnologías para hacer eso existen desde hace muchísimo tiempo, pero su uso ha sido bloqueado por el complejo militar-industrial.

Luego, tenemos que producir comida orgánica local, libre de pesticidas, herbicidas, fertilizantes artificiales, hormonas, antibióticos y químicos de toda clase. Y sobre todo libre de manipulacion genética (GMO). Esto mejorará notablemente el nivel general de salud física y mental de todo el mundo.

Además, tendremos que formar centros locales de salud holística e integral, enfocados sobre la prevención y la curación con métodos naturales, mucho más eficaces que los usados actualmente por la medicina institucional. Además, las terapias naturales no tienen “efectos segundarios”, y son muchísimo mas baratas que las drogas patentadas de los laboratorios farmacéuticos.

En el futuro vas a conducir autos que no necesitan ni gasolina (nafta) ni petroleo (diesel o aceite). Los autos andarán con agua normal del grifo, o con electricidad generada por cada casa de forma gratuita una vez instalado el generador, sea solar, de viento, con fuelcells, o de “energía radiante” de Tesla.

Será necesario que nos neguemos a colaborar con el poder militar, además boycoteando la producción de armamientos. También tenemos que insistir en que los recursos y gastos ahora dedicados a “defensa”, se dediquen a solucionar todos los graves problemas de hambre, salud y educación etc. que la política actual ha creado en tantos países del mundo.

Finalmente, hay que liberarse de las garras del sistema internacional bancario, evitando dentro de lo posible deudas e intereses. Hay que buscar métodos locales y alternativos de financiamiento cuando sea necesario. Esto sería tal vez la parte más complicada, pero imprescindible para romper el nefasto poder de los megabancos.

Todo eso junto quitará la base para las ganancias y el poder del complejo militar-industrial, y hace soberanos e independientes a los ciudadanos. Si esto parece cargarlos con nuevas responsibilidades, también les da mucho más control sobre sus vidas y su bienestar, y les ahorra mucho dinero que se estaba pagando a los multinacionales y al gobierno en impuestos, y que ahora beneficiará al pueblo directamente.

Si piensas que esto nos volverá a un sistema social obsoleto de tiempos anteriores, estarías equivocado/a, ya que las nuevas tecnologías, junto con una nueva colaboración y conectividad global desde cualquier punto local, garantizan que viviremos de hecho en el nuevo paradigma de Acuario, como individuos soberanos y a la misma vez miembros de una comunidad colectiva mundial de interacción y cooperación directa y solidaria.

Para información más puntual, ve a la página CONTACTO de este sitio web y entra tu nombre y correo electrónico, teclea las palabras PLAN DE ACCION en el espacio del mensaje, y te enviaré sin costo alguno mi Plan de Acción para Cambiar de Paradigma.

Recomienda también a todos tus amigos y familiares que hagan los mismo, para que logremos cuanto antes la masa crítica necesaria para cambiar de rumbo, y asegurarnos a todos el futuro pacífico, sano, feliz, prospero y digno que queremos, pero que los que actualmente están gobernando este mundo, nunca nos van a ofrecer.

Hasta la próxima, te deseo todo lo mejor,

Dr. Jens

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