CRONICA DEL CAMBIO DE PARADIGMA – CAPITULO CUARTO Democracia, electricidad y conexión

En previos capítulos aclaré lo que es un paradigma, y señalé que estamos ahora viviendo el mayor cambio de paradigma nunca.

Para comprender lo qué significa el nuevo paradigma hay que ampliar la perspectiva más allá de la visión materialista que nos enseñó la ciencia moderna. Los avances del último siglo dentro de la física, biología y psicología nos ayudan, al igual que la astrología, por sorprendente que eso parezca.

Todos somos testigos de que la astrología se ha convertido, durante las ultimas cuatro décadas, en tema popular de estudio y conversación, y esto luego de haber sido desechada como tonta superstición medieval. Aunque a nivel popular haya sido usurpada por practicantes poco serios, la astrología es una ciencia empírica muy antigua. Incluso es posible que sea más antigua que toda la historia conocida de la humanidad. Es interdisciplinaria y basada en la resonancia entre ondas o campos de energía cargados de información electromagnéticamente codificada. Para siquiera comenzar a comprender cuan cierta es la astrología y de qué es capaz, se requieren muchos años de estudios intensivos.

Aquellos que en base a prejuicios creen que la astrología sólo es una superstición primitiva, no la han nunca estudiado y no saben sobre qué están opinando. Luego de 40 años de trabajo con la astrología, vaticino que la astrología se convertirá en la superciencia del nuevo paradigma. Con ayuda de la informática, será capaz de aportar a todas las otras ciencias, y a todo conocimiento humano, una nueva y más profunda comprensión, además de una percepción ampliada del universo y de nosotros mismos.

Al contrario de lo que la mayoría da por sentado, mi análisis indica que el ahora incipiente paradigma holístico tuvo su primera importante expresión ya durante la segunda mitad del siglo 18, con la declaración de la independencia de los Estados Unidos en 1776 y la revolución francesa en 1789. Esas dos dramáticas expresiones de un nuevo pensamiento tuvieron lugar contemporáneamente a que, gracias a un nuevo y poderoso telescopio, fuera descubierto en el año 1781 el planeta Urano, gobernante astrológico del signo de Acuario.

La declaración de la independencia de los Estados Unidos de América constituyó una rebelión contra la monarquía inglesa y su política colonial. Con ella se introdujeron ideales tales como la igualdad, liberación de la esclavitud, democracia y solidaridad entre los individuos, las clases sociales y las naciones, que son típicos ideales de Acuario.

Sin embargo, el signo de Acuario nos ofrece otro “ramal”, junto con la política-social. Se trata de otra realidad invisible que se manifiesta a través de la innovación científica y tecnológica, sobre todo con relación a la energía eléctrica y la tecnología electrónica.

Por lo tanto no fue una mera casualidad que Benjamín Franklin, uno de los autores de la declaración de la independencia americana y de la primera constitución de los EE UU, fuera también quien inventó el pararrayos, así expresando una temprana comprensión de los fenómenos eléctricos naturales. Y menor casualidad aún fue que él hubiera nacido con una fuerte influencia del signo de Acuario en su horóscopo. O que la Declaración de la Independencia de los EE UU se firmara precisamente cuando la Luna se encontraba en el signo de Acuario en mitad del cielo.

Intentando buscar un denominador común para lo que es característico del signo de Acuario y su planeta Urano, hallamos el principio de comunicación e intercambio de información entre diferentes unidades separadas en el espacio, con ayuda de ondas invisibles de energía. Típicos ejemplos de esto son, entre otros, el teléfono, la radio, la televisión, internet y – ¡la telepatía!

También son expresiones de los principios de Acuario las rápidas comunicaciones apoyadas en la tecnología moderna – tales como trenes, automóviles, aviones, y naves espaciales. Y lo son del mismo modo el intercambio de energía e información dentro de nuestros cuerpos, en parte por los llamados meridianos de acupuntura y en parte por los fotones de luz que emiten las células.

Por lo tanto la medicina holística, y particularmente la denominada medicina energética, es una de las importantes expresiónes del Paradigma de Acuario.

Otra consiste en comprender la importancia de los ecosistemas naturales para toda vida, incluyendo la vida humana, lo que a dado lugar a la nueva ciencia muy acuariana llamada ecología.

Para terminar este capítulo de mi Crónica del cambio del paradigma, quiero hacer una advertencia a mis lectores. Actualmente está desenvolviendose a nivel global una lucha decisiva entre por un lado los representantes del viejo paradigma, y por el otro los que representan el nuevo paradigma entrante, el que yo llamo el Paradigma Acuariano.

El viejo paradigma lucha en favor de estructuras jerárquicas, monárquicas o autocráticas, donde un pequeño grupo privilegiado – tal vez el 1 % de la población – controla los medios de producción y el capital, mientras el resto son empleados salariados sin poder o influencia real. Poco más que esclavos. Si bien algunos pueden permitirse cierta limitada libertad de movimiento, de hecho la gran mayoría se encuentran en una esclavitud deudora muy real. Esto es cada vez más el caso en EE UU, ahora fuertemente acentuado por la crisis financiera.

No se dejen engañar por las etiquetas de democracia y las campañas electorales. Está todo hábilmente manipulado y controlado por el capital, o sea por el poder oculto detrás de las instituciones, que está en manos de los propietarios de los grandes bancos y de las grandes corporaciones multinacionales, tipo petroleras y farmacéuticas.

Todavía casi todos los puestos de poder real en el mundo entero están ocupados por representantes del viejo paradigma, y están utilizando su poder para permanecer al mando. La razón es que la gran mayoría de la humanidad se deja llevar por dinero. Así que dinero da poder. Así surge una sociedad corrupta hasta los huesos.

Los poderosos del viejo paradigma controlan casi todos los medios tradicionales de comunicación a base de dinero. A consecuencia de esto, la gente común que todavía depende de estos medios para su información y sus opiniones, están como mínimo distraidos para que no se enteren, o están mal informados, o directamente engañados.

Si bien las nuevas ideas del Paradigma Acuariano han registrado espectaculares victorias durante los últimos dos siglos, no hay que dejarse engañar por apariencias. Los poderosos han sabido disimular su oposición, cuando no han podido vencer abiertamente al enemigo. A consecuencia, lo que hoy pasa por democracia, por ejemplo, es algo muy lejos de la idea original de la democracia, y está habilmente manipulado por el poder real oculto para sus fines.

Un ejemplo que sólo toca la superficie nos da las recientes elecciones en México. Las autoridades declararon con orgullo que esta vez la participación fue casi un récord al 63.14 % de los que tienen derecho a votar. El nuevo presidente obtuvo un 38% de los votos, o sea a penas apoyo del 24% de la población con derecho a votar. Eso es menos de un cuarto, y con esto fue elegido presidente por 5 años. Y, si luego miramos con lupa los votos depositados, vamos seguramente a encontrar que un buen porcentaje fueron directamente comprados con coimas o favores a gente pobre que hacen cualquier cosa por un bocadillo. Sin entrar en la posibilidad de otros fraudes, como hacer desaparecer votos del opositor etc.

Como vemos, el grado de verdadera democracia es bastante bajo. Si vamos a EE UU, la cosa es muy parecida. Las elecciones presidenciales suelen animar tan sólo alrededor del 50% de la gente con derecho a votar. Para gente de otros países esto es un hecho sorprendente, sobre todo considerando el tremendo circo mediático de las campañas, las nominaciones etc. durante dos años antes de la elección.

En el caso de George W. Bush, “ganó” con una fracción de un porciento gracias a un cuento de votos fraudulento, lo que significa que a penas un 25% de los americanos con derecho a votar, votaron a favor de él. Y con esto le dieron el poder a lanzar unas cuantas guerras, destruyendo varios países y matando a millones de hombres, mujeres y niños inocentes que no tenían nada que ver con EE UU y no tuvieron derecho a votar. – ¿Democracia?

Ahora bien, habiendo expuesto lo frágil que es esta democracia incluso si hubiera realmente habido una alternativa, estoy convencido de que el resultado final hubiera sido el mismo sin importar quien ganase. No son los presidentes quienes definen la política de EE UU, ni el congreso, sino los poderes financieros detrás del escenario. Así que la democracia es casi nula. No es más que un show para la galería.

La manera de establecer una democracia real, conforme al nuevo Paradigma Acuariano, o por lo menos la mejor democracia posible, es a través de la decentralización, y también a través de consultas frecuentes via Internet o televisión interactiva.

Esto es lo opuesto a los planes actuales de los “globalistas” de crear un gobierno global. Si bien la solución acuariana coincide en la idea de un mundo sin fronteras, será sin poder central. Al contrario, será a base de comunidades locales autónomas con poder para autogobernarse sin interferencia desde “arriba”. Lo nuevo es que lo harán en íntima colaboración entre todos ellos, y con intercambio libre y constante de información y experiencias a través de una red planetaria.

Además, con el poder difundido entre todos, con un nuevo sistema de valores no basado en dinero, y con la omnipresente transparencia, esta democracia acuariana acabará con la corrupción inherente a los sistemas jerárquicos y autocráticos.

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Hasta el próximo capítulo de mi Crónica, les deseo Feliz Cambio de Paradigma!

Dr. Jens
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