LA POLITICA ECONOMICA DEL FUTURO = la política del nuevo paradigma

Este es el primero de una serie de artículos sobre la política del futuro, en particular la política económica y con especial enfoque sobre la Argentina. Espero que todos Uds. vayan a contribuir a un debate creativo sobre este tema central, y que lo difundan a tanta gente como sea posible, sobre todo a políticos y periodistas. Les invito a expresar sus pensamientos en la página de este blog en Facebook http://www.facebook.com/VueltaDeHojascom

Para triunfar y conquistar el futuro hay que romper con el pasado y dejar el viejo juego atrás. No se trata sólo de lograr un cambio importante, sino una verdadera transición de un paradigma a otro.

En otras palabras, hay que apuntar al futuro y no envolverse en el pasado, como ha sido la costumbre de los argentinos.

Ahora bien, como el pueblo siempre tiene miedo del futuro y de todo lo desconocido, hay que andar con cuidado para no asustarlo. Alguien dijo que siempre es más fácil repetir los mismos errores familiares, que inventar nuevos errores a cometer. Sin embargo, sin arriesgarse en caminos nuevos evitando los viejos errores, no hay progreso.

El futuro requiere otra concienciación y otra actitud que el pasado. Además hay que rediseñar todo conforme al nuevo paradigma. Si no, sería como golpear el aire, o intentar progresar, hundiéndose en barro espeso.

La esencia del nuevo paradigma es la visión integral, la perspectiva holística, la conciencia de que todo está relacionado con todo lo demás, de que todo interactúa de muchas maneras a menudo invisibles. Cambiar cualquier cosa siempre tiene consecuencias en todo el conjunto, y hay que prever esas consecuencias y tomar las medidas pertinentes para un resultado íntegro deseable. Uno de los errores más graves y más comunes de los políticos ha sido precisamente no tener eso en cuenta. Y sobre todo en la política económica, cometer este error puede tener graves consecuencias imprevistas.

El cliché izquierda-derecha que ha gobernado la política durante todo el último siglo, ya es totalmente obsoleto e inadecuado para describir la política del nuevo paradigma. Ya no tiene validez, ni sentido. En la política del futuro no hay división entre izquierda y derecha, sino entre niveles de conciencia, comprensión y cooperación hacia una meta común e integral.

Tanto como el pasado pertenecía a individuos poderosos y típicamente despiadados con limitada conciencia, el futuro pertenece a los colectivos conscientes y solidarios. – ¡Ojo, que no estoy hablando de autobuses! – Sin embargo, es verdad que los colectivos sociales necesitan líderes, individuos potentes, pero gente que utilizan su poder al servicio de los colectivos, y no para beneficiarse personalmente.

Hablo del pasado, pero en la política económica, más que en muchos otros campos de actividad humana, el pasado todavía está muy presente y resistiendo el progreso del nuevo paradigma acuariano.

A la misma vez hay que decir NO a la “democracia” de mayoría. Los ganadores de elecciones en nuestras típicas democracias de mayoría suelen declarar que son presidentes de todos los argentinos o cual sea la nación donde han ganado, pero esto nunca convence, y la verdad es que la polarización entre los varios partidos o campos de interés casi siempre sigue igual o peor después de las elecciones.

Quien gana las elecciones tiene que ser Presidente/Jefe de Gobierno etc. para TODOS los ciudadanos. Sólo una política que defiende los intereses de TODOS es admisible, si vamos a construir un futuro viable para todos. Esto quiere decir el fin de la política de división y enfrentamiento y el principio de una política de compromiso y consenso. También quiere decir una democracia verdadera decentralizada a nivel local, donde todos pueden participar directamente, o bien en persona, o a través de redes de comunicación.

Los cambios más notables del nuevo paradigma ocurrirán en las siguientes areas:

LA EDUCACION. Diseñar la educación es diseñar el futuro. Sin educación no hay futuro. La educación es la base de la economía, de la salud, de la cultura, de la convivencia social, y despreciar su importancia es pagado muy caro a la larga por toda la sociedad. Ya no se trata solamente de más años en la escuela, o de más docentes, o de mejores edificios y herramientas, o de nuevos métodos de enseñar la materia de siempre, por ejemplo a través de ordenadores y la Internet, con o sin cables.

Ahora se trata de una visión nueva del mundo, de la vida, de la naturaleza, de las relaciones humanas, y del futuro. Ya no se trata de repetir los pasos y errores de nuestros abuelos, sino de recrear un mundo nuevo, íntegro y transparente para nuestros nietos. Un mundo de abundancia, justicia y paz. La educación tiene que fomentar la creatividad, la innovación. No hay nada que pueda catapultar el progreso, la riqueza y los conocimientos de una sociedad como nuevas ideas, mejores maneras de hacer las cosas, inventos que cubren necesidades comunes.

LA ENERGIA, que será libre, abundante y limpia, y no un monopolio de unas pocas empresas globales que abusan de su poder para acumular fortunas obscenas y controlar la población a costa del medioambiente.

LA SALUD, a base de principios naturales y holísticos de la medicina tradicional, en comidas y costumbres sanas y sabias, asistida por las tecnologías médicas modernas cuando sea preciso, pero sin tratamientos y fármacos con “efectos secundarios” que causan más daño que beneficios, como ocurre actualmente. El resultado será una población mucho más sana y saludable con mejor productividad y calidad de vida a menos costo.

LA DEFENSA, que no se basará en ejércitos nacionales, sino en cooperación internacional, asistida oportunamente por una Policia Internacional bajo
la tutela de la ONU o una organización futura de índole correspondiente y sin vínculos a poderes imperiales depredadores. En principio, todos los ejércitos nacionales y todas las instituciones militares dejarán de existir, dejando todos los recursos usados por ellos a disposición de fines más útiles, como educación, salud, investigación científica, agricultura orgánica, y en general para mejorar el nivel de vida de toda la población global. Será imprescindible un desarmamiento general y total de todo el planeta, dejando la industria de armamento militar inexistente. Ya hay herramientas más sutiles para controlar la violencia y la gente violenta, que no sean armas de fuego.

LA SEGURIDAD, que se conseguirá en parte con esfuerzos solidarios comunes de los vecinos. Pero la solución permanente requiere la erradicación de las causas de la delincuencia, donde la política de drogas ilegales juegan un papel clave al igual que la pobreza, el desempleo, y la falta de educación. Ni más leyes, ni más policías, ni más armas, ni mas represión puede solucionar este problema.

LOS TRANSPORTES, que tienen que consistir exclusivamente en vehículos que no contaminan, ni producen ruido, y que utilizan energía libre, gratuita y limpia para su propulsión. Los transportes públicos jugarán un papel cada vez más importante, y un ferrocarril transformado – como por ejemplo los trenes de levitación magnética – será uno de los medios de transporte más importante.

LA ECONOMIA, que ya no se basará ni en adeudamiento ni en la creación arbitraria de dinero sin fundamento por el estado y los bancos. La política económica del futuro mejorará dramáticamente con la desaparición de los gastos improductivos y destructivos de los militares, y con la liberación de energías libres y limpias al alcance de todo el mundo.

Y, finalmente, LA POLITICA, que ya no se basará en partidos dirigidos por un individuo fuerte con un programa populista. Ni se tolerarán vacías promesas oportunistas para ganar votos, que luego no se cumplen por los que llegan al poder. El futuro requiere una política multi-dimensional, holística y transparente, basada en trabajo en equipo y diálogo con todas las partes y todos los ciudadanos. Y tiene que haber mecanismos para exigir responsabilidad a los mandatarios electos por su gestión, y por sus promesas incumplidas.

El enfoque de mi próximo artículo será la política económica actual de la Argentina. Estén atentos para que no se lo pierdan.

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Hasta pronto,

Dr. Jens

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