LA POLITICA ECONOMICA DEL FUTURO = la política del nuevo paradigma

Este es el primero de una serie de artículos sobre la política del futuro, en particular la política económica y con especial enfoque sobre la Argentina. Espero que todos Uds. vayan a contribuir a un debate creativo sobre este tema central, y que lo difundan a tanta gente como sea posible, sobre todo a políticos y periodistas. Les invito a expresar sus pensamientos en la página de este blog en Facebook http://www.facebook.com/VueltaDeHojascom

Para triunfar y conquistar el futuro hay que romper con el pasado y dejar el viejo juego atrás. No se trata sólo de lograr un cambio importante, sino una verdadera transición de un paradigma a otro.

En otras palabras, hay que apuntar al futuro y no envolverse en el pasado, como ha sido la costumbre de los argentinos.

Ahora bien, como el pueblo siempre tiene miedo del futuro y de todo lo desconocido, hay que andar con cuidado para no asustarlo. Alguien dijo que siempre es más fácil repetir los mismos errores familiares, que inventar nuevos errores a cometer. Sin embargo, sin arriesgarse en caminos nuevos evitando los viejos errores, no hay progreso.

El futuro requiere otra concienciación y otra actitud que el pasado. Además hay que rediseñar todo conforme al nuevo paradigma. Si no, sería como golpear el aire, o intentar progresar, hundiéndose en barro espeso.

La esencia del nuevo paradigma es la visión integral, la perspectiva holística, la conciencia de que todo está relacionado con todo lo demás, de que todo interactúa de muchas maneras a menudo invisibles. Cambiar cualquier cosa siempre tiene consecuencias en todo el conjunto, y hay que prever esas consecuencias y tomar las medidas pertinentes para un resultado íntegro deseable. Uno de los errores más graves y más comunes de los políticos ha sido precisamente no tener eso en cuenta. Y sobre todo en la política económica, cometer este error puede tener graves consecuencias imprevistas.

El cliché izquierda-derecha que ha gobernado la política durante todo el último siglo, ya es totalmente obsoleto e inadecuado para describir la política del nuevo paradigma. Ya no tiene validez, ni sentido. En la política del futuro no hay división entre izquierda y derecha, sino entre niveles de conciencia, comprensión y cooperación hacia una meta común e integral.

Tanto como el pasado pertenecía a individuos poderosos y típicamente despiadados con limitada conciencia, el futuro pertenece a los colectivos conscientes y solidarios. – ¡Ojo, que no estoy hablando de autobuses! – Sin embargo, es verdad que los colectivos sociales necesitan líderes, individuos potentes, pero gente que utilizan su poder al servicio de los colectivos, y no para beneficiarse personalmente.

Hablo del pasado, pero en la política económica, más que en muchos otros campos de actividad humana, el pasado todavía está muy presente y resistiendo el progreso del nuevo paradigma acuariano.

A la misma vez hay que decir NO a la “democracia” de mayoría. Los ganadores de elecciones en nuestras típicas democracias de mayoría suelen declarar que son presidentes de todos los argentinos o cual sea la nación donde han ganado, pero esto nunca convence, y la verdad es que la polarización entre los varios partidos o campos de interés casi siempre sigue igual o peor después de las elecciones.

Quien gana las elecciones tiene que ser Presidente/Jefe de Gobierno etc. para TODOS los ciudadanos. Sólo una política que defiende los intereses de TODOS es admisible, si vamos a construir un futuro viable para todos. Esto quiere decir el fin de la política de división y enfrentamiento y el principio de una política de compromiso y consenso. También quiere decir una democracia verdadera decentralizada a nivel local, donde todos pueden participar directamente, o bien en persona, o a través de redes de comunicación.

Los cambios más notables del nuevo paradigma ocurrirán en las siguientes areas:

LA EDUCACION. Diseñar la educación es diseñar el futuro. Sin educación no hay futuro. La educación es la base de la economía, de la salud, de la cultura, de la convivencia social, y despreciar su importancia es pagado muy caro a la larga por toda la sociedad. Ya no se trata solamente de más años en la escuela, o de más docentes, o de mejores edificios y herramientas, o de nuevos métodos de enseñar la materia de siempre, por ejemplo a través de ordenadores y la Internet, con o sin cables.

Ahora se trata de una visión nueva del mundo, de la vida, de la naturaleza, de las relaciones humanas, y del futuro. Ya no se trata de repetir los pasos y errores de nuestros abuelos, sino de recrear un mundo nuevo, íntegro y transparente para nuestros nietos. Un mundo de abundancia, justicia y paz. La educación tiene que fomentar la creatividad, la innovación. No hay nada que pueda catapultar el progreso, la riqueza y los conocimientos de una sociedad como nuevas ideas, mejores maneras de hacer las cosas, inventos que cubren necesidades comunes.

LA ENERGIA, que será libre, abundante y limpia, y no un monopolio de unas pocas empresas globales que abusan de su poder para acumular fortunas obscenas y controlar la población a costa del medioambiente.

LA SALUD, a base de principios naturales y holísticos de la medicina tradicional, en comidas y costumbres sanas y sabias, asistida por las tecnologías médicas modernas cuando sea preciso, pero sin tratamientos y fármacos con “efectos secundarios” que causan más daño que beneficios, como ocurre actualmente. El resultado será una población mucho más sana y saludable con mejor productividad y calidad de vida a menos costo.

LA DEFENSA, que no se basará en ejércitos nacionales, sino en cooperación internacional, asistida oportunamente por una Policia Internacional bajo
la tutela de la ONU o una organización futura de índole correspondiente y sin vínculos a poderes imperiales depredadores. En principio, todos los ejércitos nacionales y todas las instituciones militares dejarán de existir, dejando todos los recursos usados por ellos a disposición de fines más útiles, como educación, salud, investigación científica, agricultura orgánica, y en general para mejorar el nivel de vida de toda la población global. Será imprescindible un desarmamiento general y total de todo el planeta, dejando la industria de armamento militar inexistente. Ya hay herramientas más sutiles para controlar la violencia y la gente violenta, que no sean armas de fuego.

LA SEGURIDAD, que se conseguirá en parte con esfuerzos solidarios comunes de los vecinos. Pero la solución permanente requiere la erradicación de las causas de la delincuencia, donde la política de drogas ilegales juegan un papel clave al igual que la pobreza, el desempleo, y la falta de educación. Ni más leyes, ni más policías, ni más armas, ni mas represión puede solucionar este problema.

LOS TRANSPORTES, que tienen que consistir exclusivamente en vehículos que no contaminan, ni producen ruido, y que utilizan energía libre, gratuita y limpia para su propulsión. Los transportes públicos jugarán un papel cada vez más importante, y un ferrocarril transformado – como por ejemplo los trenes de levitación magnética – será uno de los medios de transporte más importante.

LA ECONOMIA, que ya no se basará ni en adeudamiento ni en la creación arbitraria de dinero sin fundamento por el estado y los bancos. La política económica del futuro mejorará dramáticamente con la desaparición de los gastos improductivos y destructivos de los militares, y con la liberación de energías libres y limpias al alcance de todo el mundo.

Y, finalmente, LA POLITICA, que ya no se basará en partidos dirigidos por un individuo fuerte con un programa populista. Ni se tolerarán vacías promesas oportunistas para ganar votos, que luego no se cumplen por los que llegan al poder. El futuro requiere una política multi-dimensional, holística y transparente, basada en trabajo en equipo y diálogo con todas las partes y todos los ciudadanos. Y tiene que haber mecanismos para exigir responsabilidad a los mandatarios electos por su gestión, y por sus promesas incumplidas.

El enfoque de mi próximo artículo será la política económica actual de la Argentina. Estén atentos para que no se lo pierdan.

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Hasta pronto,

Dr. Jens

CRONICA DEL CAMBIO DE PARADIGMA – CAPITULO CUARTO Democracia, electricidad y conexión

En previos capítulos aclaré lo que es un paradigma, y señalé que estamos ahora viviendo el mayor cambio de paradigma nunca.

Para comprender lo qué significa el nuevo paradigma hay que ampliar la perspectiva más allá de la visión materialista que nos enseñó la ciencia moderna. Los avances del último siglo dentro de la física, biología y psicología nos ayudan, al igual que la astrología, por sorprendente que eso parezca.

Todos somos testigos de que la astrología se ha convertido, durante las ultimas cuatro décadas, en tema popular de estudio y conversación, y esto luego de haber sido desechada como tonta superstición medieval. Aunque a nivel popular haya sido usurpada por practicantes poco serios, la astrología es una ciencia empírica muy antigua. Incluso es posible que sea más antigua que toda la historia conocida de la humanidad. Es interdisciplinaria y basada en la resonancia entre ondas o campos de energía cargados de información electromagnéticamente codificada. Para siquiera comenzar a comprender cuan cierta es la astrología y de qué es capaz, se requieren muchos años de estudios intensivos.

Aquellos que en base a prejuicios creen que la astrología sólo es una superstición primitiva, no la han nunca estudiado y no saben sobre qué están opinando. Luego de 40 años de trabajo con la astrología, vaticino que la astrología se convertirá en la superciencia del nuevo paradigma. Con ayuda de la informática, será capaz de aportar a todas las otras ciencias, y a todo conocimiento humano, una nueva y más profunda comprensión, además de una percepción ampliada del universo y de nosotros mismos.

Al contrario de lo que la mayoría da por sentado, mi análisis indica que el ahora incipiente paradigma holístico tuvo su primera importante expresión ya durante la segunda mitad del siglo 18, con la declaración de la independencia de los Estados Unidos en 1776 y la revolución francesa en 1789. Esas dos dramáticas expresiones de un nuevo pensamiento tuvieron lugar contemporáneamente a que, gracias a un nuevo y poderoso telescopio, fuera descubierto en el año 1781 el planeta Urano, gobernante astrológico del signo de Acuario.

La declaración de la independencia de los Estados Unidos de América constituyó una rebelión contra la monarquía inglesa y su política colonial. Con ella se introdujeron ideales tales como la igualdad, liberación de la esclavitud, democracia y solidaridad entre los individuos, las clases sociales y las naciones, que son típicos ideales de Acuario.

Sin embargo, el signo de Acuario nos ofrece otro “ramal”, junto con la política-social. Se trata de otra realidad invisible que se manifiesta a través de la innovación científica y tecnológica, sobre todo con relación a la energía eléctrica y la tecnología electrónica.

Por lo tanto no fue una mera casualidad que Benjamín Franklin, uno de los autores de la declaración de la independencia americana y de la primera constitución de los EE UU, fuera también quien inventó el pararrayos, así expresando una temprana comprensión de los fenómenos eléctricos naturales. Y menor casualidad aún fue que él hubiera nacido con una fuerte influencia del signo de Acuario en su horóscopo. O que la Declaración de la Independencia de los EE UU se firmara precisamente cuando la Luna se encontraba en el signo de Acuario en mitad del cielo.

Intentando buscar un denominador común para lo que es característico del signo de Acuario y su planeta Urano, hallamos el principio de comunicación e intercambio de información entre diferentes unidades separadas en el espacio, con ayuda de ondas invisibles de energía. Típicos ejemplos de esto son, entre otros, el teléfono, la radio, la televisión, internet y – ¡la telepatía!

También son expresiones de los principios de Acuario las rápidas comunicaciones apoyadas en la tecnología moderna – tales como trenes, automóviles, aviones, y naves espaciales. Y lo son del mismo modo el intercambio de energía e información dentro de nuestros cuerpos, en parte por los llamados meridianos de acupuntura y en parte por los fotones de luz que emiten las células.

Por lo tanto la medicina holística, y particularmente la denominada medicina energética, es una de las importantes expresiónes del Paradigma de Acuario.

Otra consiste en comprender la importancia de los ecosistemas naturales para toda vida, incluyendo la vida humana, lo que a dado lugar a la nueva ciencia muy acuariana llamada ecología.

Para terminar este capítulo de mi Crónica del cambio del paradigma, quiero hacer una advertencia a mis lectores. Actualmente está desenvolviendose a nivel global una lucha decisiva entre por un lado los representantes del viejo paradigma, y por el otro los que representan el nuevo paradigma entrante, el que yo llamo el Paradigma Acuariano.

El viejo paradigma lucha en favor de estructuras jerárquicas, monárquicas o autocráticas, donde un pequeño grupo privilegiado – tal vez el 1 % de la población – controla los medios de producción y el capital, mientras el resto son empleados salariados sin poder o influencia real. Poco más que esclavos. Si bien algunos pueden permitirse cierta limitada libertad de movimiento, de hecho la gran mayoría se encuentran en una esclavitud deudora muy real. Esto es cada vez más el caso en EE UU, ahora fuertemente acentuado por la crisis financiera.

No se dejen engañar por las etiquetas de democracia y las campañas electorales. Está todo hábilmente manipulado y controlado por el capital, o sea por el poder oculto detrás de las instituciones, que está en manos de los propietarios de los grandes bancos y de las grandes corporaciones multinacionales, tipo petroleras y farmacéuticas.

Todavía casi todos los puestos de poder real en el mundo entero están ocupados por representantes del viejo paradigma, y están utilizando su poder para permanecer al mando. La razón es que la gran mayoría de la humanidad se deja llevar por dinero. Así que dinero da poder. Así surge una sociedad corrupta hasta los huesos.

Los poderosos del viejo paradigma controlan casi todos los medios tradicionales de comunicación a base de dinero. A consecuencia de esto, la gente común que todavía depende de estos medios para su información y sus opiniones, están como mínimo distraidos para que no se enteren, o están mal informados, o directamente engañados.

Si bien las nuevas ideas del Paradigma Acuariano han registrado espectaculares victorias durante los últimos dos siglos, no hay que dejarse engañar por apariencias. Los poderosos han sabido disimular su oposición, cuando no han podido vencer abiertamente al enemigo. A consecuencia, lo que hoy pasa por democracia, por ejemplo, es algo muy lejos de la idea original de la democracia, y está habilmente manipulado por el poder real oculto para sus fines.

Un ejemplo que sólo toca la superficie nos da las recientes elecciones en México. Las autoridades declararon con orgullo que esta vez la participación fue casi un récord al 63.14 % de los que tienen derecho a votar. El nuevo presidente obtuvo un 38% de los votos, o sea a penas apoyo del 24% de la población con derecho a votar. Eso es menos de un cuarto, y con esto fue elegido presidente por 5 años. Y, si luego miramos con lupa los votos depositados, vamos seguramente a encontrar que un buen porcentaje fueron directamente comprados con coimas o favores a gente pobre que hacen cualquier cosa por un bocadillo. Sin entrar en la posibilidad de otros fraudes, como hacer desaparecer votos del opositor etc.

Como vemos, el grado de verdadera democracia es bastante bajo. Si vamos a EE UU, la cosa es muy parecida. Las elecciones presidenciales suelen animar tan sólo alrededor del 50% de la gente con derecho a votar. Para gente de otros países esto es un hecho sorprendente, sobre todo considerando el tremendo circo mediático de las campañas, las nominaciones etc. durante dos años antes de la elección.

En el caso de George W. Bush, “ganó” con una fracción de un porciento gracias a un cuento de votos fraudulento, lo que significa que a penas un 25% de los americanos con derecho a votar, votaron a favor de él. Y con esto le dieron el poder a lanzar unas cuantas guerras, destruyendo varios países y matando a millones de hombres, mujeres y niños inocentes que no tenían nada que ver con EE UU y no tuvieron derecho a votar. – ¿Democracia?

Ahora bien, habiendo expuesto lo frágil que es esta democracia incluso si hubiera realmente habido una alternativa, estoy convencido de que el resultado final hubiera sido el mismo sin importar quien ganase. No son los presidentes quienes definen la política de EE UU, ni el congreso, sino los poderes financieros detrás del escenario. Así que la democracia es casi nula. No es más que un show para la galería.

La manera de establecer una democracia real, conforme al nuevo Paradigma Acuariano, o por lo menos la mejor democracia posible, es a través de la decentralización, y también a través de consultas frecuentes via Internet o televisión interactiva.

Esto es lo opuesto a los planes actuales de los “globalistas” de crear un gobierno global. Si bien la solución acuariana coincide en la idea de un mundo sin fronteras, será sin poder central. Al contrario, será a base de comunidades locales autónomas con poder para autogobernarse sin interferencia desde “arriba”. Lo nuevo es que lo harán en íntima colaboración entre todos ellos, y con intercambio libre y constante de información y experiencias a través de una red planetaria.

Además, con el poder difundido entre todos, con un nuevo sistema de valores no basado en dinero, y con la omnipresente transparencia, esta democracia acuariana acabará con la corrupción inherente a los sistemas jerárquicos y autocráticos.

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Hasta el próximo capítulo de mi Crónica, les deseo Feliz Cambio de Paradigma!

Dr. Jens
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CRONICA DEL CAMBIO DE PARADIGMA – CAPITULO TERCERO

DESARROLLO DEL PARADIGMA DE ACUARIO – DESCUBRIMIENTOS Y TECNOLOGÍA

En primer lugar quiero reiterar que al hablar de un paradigma me refiero a una manera de percibir el mundo que pone límites a lo que creemos posible y que, a través de la cultura, religión y tradición, determina nuestro modo de interpretar o vivenciar lo que registramos con nuestros sentidos. Estamos en el comienzo del paradigma de Acuario, también llamado el Paradigma Enterizo o de Entereza, que marcará con su influencia los próximos 2000 años. Hay un período de transición de unos cientos de años para que este nuevo paradigma se establezca definitivamente, y ese período comenzó ya en el siglo 18.

En la misma época que vió la declaración de independencia de los EE UU y la revolución francesa, comenzó una revolución técnica. La fecha clave fue tal vez 1769 cuando el escocés James Watt perfeccionó la máquina a vapor para uso industrial. A raiz de aquel invento empezó la llamada era de industrialización, con su automatización y fabricación masiva.

A medida que el nuevo paradigma avanza hemos visto desarrollarse los siguientes fenómenos: Rápidas comunicaciones a través de grandes distancias, por una parte con tren, automóviles, aviones y naves espaciales, y por otra parte con el telégrafo, teléfono, radio, televisión, con las computadoras, el fax, teléfonos celulares satelitales, correo electrónico, etc. Al mismo tiempo hemos visto como la sociedad en general está cada vez más servida por la electricidad y la electrónica.

En todo esto hallamos una tendencia hacia la unión y coordinación de los seres humanos, organizaciones y países en sistemas o conjuntos cada vez más abarcativos y complicados. Una de las olas acuarianas más poderosas hasta el momento nos dio la década del 90 con su explosión del fenómeno informático, principalmente Internet y telefonía móvil. Durante el mismo decenio surgió también la colaboración internacional respecto a la ecología, y la investigación espacial se encontró nuevamente en el centro de la atención.

Tal como se esperaba por quienes han seguido la oleada rítmica, la reacción opuesta luego de la década de la informática fue también más fuerte que lo habitual. Esta reacción se manifestó a través de la ascención a la presidencia de EE UU por George W. Bush en 2001, y todo lo que ello acarreó, entre otras cosas el 11 de septiembre y las guerras con Afganistán e Irak.

Durante la primera década del siglo 21, las fuerzas reaccionarias con su centro de gravedad global en el gobierno federal de los EE UU han hecho todo lo que han podido para combatir el Paradigma de Acuario y todo lo que este representa. Pero, tal como señalara Víctor Hugo, el autor francés del siglo 19, la totalidad de los ejércitos del mundo no pueden detener una idea cuyo tiempo ha llegado, y ya ha empezado una nueva ola de Acuario, que seguramente será aún más revolucionaria que la de la década de los 90.

Gracias a la globalización, se difunde las nuevas tecnologías rápidamente en todo el mundo. La globalización es en si un típico fenómeno de Acuario, y como tal ha llegado para quedarse. Esto significa una perspectiva planetaria que sobrepasa todas fronteras junto con una visión holística en general. La globalización, a semejanza de la energía y el dinero, es en sí neutral y puede ser utilizada por quienquiera para bien o para mal. En el próximo capítulo comentaré sobre el porqué de las fuertes protestas contra la globalización. El condenar la globalización porque se está utilizando de una manera no deseable, es como condenar la televisión como tecnología, sólo porque se utiliza para distribuir propaganda mentirosa o películas que instan a la violencia.

Otra expresión típica del nuevo paradigma es la transparencia. Bajo el Paradigma de Acuario todo llegará, tarde o temprano, al conocimiento del público. Uno de los resultados más importantes de la transparencia es que dificulta la manipulación, la corrupción y la hipocresía, particularmente en los políticos. Otro resultado muy importante es que los conocimientos y las nuevas tecnologías no podrán nunca más, como en el pasado, mantenerse secretos para máximo beneficio de algunos pocos, sino que ahora se convertirán rápidamente en propiedad pública, lo cual contribuirá a un desarrollo más rápido. Lo que puede llegar a constituir un peligro, como cuando las instrucciones para fabricar bombas, inclusive bombas atómicas, circulan libremente en Internet. Por lo tanto tenemos que responder, asumiendo la mayor responsabilidad que esto nos exige.

Por otro lado, la transparencia produce un efecto social positivo cuando se la practica, por ejemplo, en programas de TV, tipo Oprah Winfrey. Me refiero a entrevistas voluntarias con gente enferma o marginada, o de preferencia sexual diferente a la norma impuesta por la religión, para mostrar a los espectadores que los que comparten la condición destacada no están solos con su problema o su situación.

El hipócrita tabú durante el viejo paradigma para tratar ciertos temas, y la condenación social de una serie de fenómenos y comportamientos que de hecho son normales y de frecuente ocurrencia, condujo a que muchos llegaran a considerarse desviados y a sentir culpa, cuando en realidad estaban acompañados por una multitud de otros seres humanos, completamente normales.

De este modo el nuevo paradigma Acuariano siembra mayor tolerancia para las diferencias y desviaciones entre las personas, lo cual es una de sus características fundamentales.

En el próximo capítulo voy a presentar algunos ejemplos de como el paradigma de Acuario influye en el mundo de los negocios, y en la cultura de trabajo de las empresas. También voy a hablar más de la transparencia y de la globalización.

Hasta la próxima, entonces –
Les mando saludos cariñosos –

Dr. Jens

CRONICA DEL CAMBIO DE PARADIGMA – CAPITULO SEGUNDO

NACIMIENTO E INFANCIA DEL PARADIGMA DE ACUARIO

Un paradigma es un concepto que fija los límites de aquello que creemos posible y que, a través de la cultura y tradición, determina nuestro modo de interpretar o vivenciar lo que registramos con nuestros sentidos. Nos encontramos precisamente ahora en medio del más dramático cambio de paradigmas en la historia de la humanidad. Estamos en el comienzo de la era de Acuario, que durará más de 2000 años y tiene un período de transición de algunos cientos de años para reemplazar el antiguo paradigma y establecerse en forma definitiva en todas las áreas.

Ningún proceso natural se desarrolla linealmente ni con pareja velocidad o aceleración. A similitud de lo que ocurre con otros procesos naturales el nuevo paradigma se desarrolla cíclicamente por ondas u olas rítmicas. Para ilustrar este proceso acudiré a una similitud. Imaginemos que nos encontramos al borde del mar, en una playa, un tranquilo y hermoso día, mientras sube la marea. Vemos como una ola moja la arena de la playa para después retirarse. Inmediatamente después le sigue una nueva ola que llega un poco más lejos, para también retirarse. La siguiente ola llega un poco más lejos todavía, y al retirarse se queda más arriba que la anterior. De este modo, la línea de la marea irá avanzando lentamente hasta alcanzar lo más alto de la playa.

Pero las olas no solo tienen distintos tamaños y duración. También varían de forma, y con su único y diferente diseño fractal, cada ola cubre durante su avance diferentes partes de la playa, a diversas alturas. Esto equivale al hecho de que un nuevo paradigma avanza más rápidamente en algunas áreas que en otras, más dentro de ciertas categorías profesionales o sociales que en otras, y en ciertos países más que en otros. Cada tanto sucede que una ola avanza menos que su predecesora, y retorna más rápidamente. También sucede de vez en cuando que una ola extra grande alcanza mucho más lejos que las anteriores y las que siguen, mojando la arena seca más arriba y dilatandose antes de retirarse. El resultado es, de todos modos, que el agua llega a cubrir cada vez más de la playa, hasta que la marea llegue a su máximo nivel.

Mi análisis histórico del desarrollo social, político y técnico desde la mitad del siglo 18, pone en evidencia que a partir de entonces el Paradigma de Acuario ha avanzado en oleadas, cada una de unos diez años de duración. Después de cada oleada viene indefectiblemente una reacción o retroceso durante la próxima década, equivaliendo a la fase en el proceso de la marea en la cual las olas se retiran antes de la próxima ola más grande.

El paradigma de Acuario tiene dos aspectos diferentes. Uno es de carácter social, basado en el principio de igualdad. Este aspecto se manifiesta entre otro a través de la democracia, la seguridad social y la ayuda a países en desarrollo. El otro aspecto se manifiesta típicamente en innovaciones en general y particularmente en las áreas de electricidad y electrónica.

La primera oleada notable del Paradigma de Acuario se manifestó en la década de 1770 con la rebelión contra el poder colonial de Inglaterra en América y la declaración de independencia de Estados Unidos. Esta ola aparentemente duró casi dos décadas para incluir la revolución francesa en 1789. Pero después llegó la reacción, durante la cual se retiró el agua de la marea. En Europa Napoleón asumó poder dictatorial y se coronó emperador, emprendiendo la conquista de tantos países como le fuera posible. Un desarrollo, por lo tanto, totalmente opuesto a la revolución popular que lo había llevado al poder. En los Estados Unidos los estados esclavistas del sur adquirieron una posición de predominancia, y los autores de la independencia americana, con sus ideas acuarianas pasaron a segundo plano durante un tiempo.

Luego, el desarrollo prosiguió en olas de más o menos una década cada una. Durante las avanzadas se abolió la esclavitud, se consolidó la democracia, se instituyó el derecho universal al sufragio, primero para los hombre y después también para las mujeres, y un sistema impositivo se desarrollo para la distribución de los ingresos, la introducción de la educación escolar para todos, asistencia médica, ayuda social y otros beneficios. Además surgió la idea de la colaboración internacional a través de diferentes organizaciones multinacionales. Más adelante se introdujo la ayuda a países en desarrollo, no solo bilateral sino con coordinación global via instituciones como las Naciones Unidas con sus diferentes agencias.

Suecia fue un país pionero en lo que a igualdad, democracia y política social se refiere. Su moderna prosperidad, además, se basa en inovaciones en alta tecnología. Así que no sorprende que ha sido tradicionalmente considerada por la astrología como un país marcado por el signo de Acuario.