EL ERROR DE CHAVEZ

Debido a un largo viaje y dedicación a otros proyectos, pasaron más de tres meses desde mi último artículo en este blog. Oportunamente, este nuevo artículo fue ocasionado por la muerte de Hugo Chávez, esperada – pero NO deseada – por mí.

Sin importar lo que uno pueda pensar de Hugo Chávez como ser humano y estadista, hay que reconocer su papel clave para unir Latinoamérica como bloque de poder político y económico, independiente de Estados Unidos y Europa.

Reconociendo este marco, y lo sagrado que es cada vida humana de por sí, me duele que haya dejado el escenario global a la edad de tan solo 58 años en mitad de su sensacional carrera política. Y tanto más, como se hubiera podido curar fácilmente con uno de tantos remedios naturales y una dieta adecuada, sin cirugía, sin quimio y sin radiación. Y sin viajar a Cuba.

Cuando tuvo su diagnosis de cáncer casi a la misma vez que varios otros presidentes latinoamericanos, él mismo comentó que esta coincidencia era rara, y se preguntaba si todos estos cánceres podrían haber sido inducidos desde fuera por el poder imperial, o sea por los que realmente gobiernan EEUU. La razón sería que todos estos jefes de estado se negaron a seguir la pauta de EEUU.

Los demás presidentes diagnosticados con cáncer casi a la misma vez eran el ex-presidente de Brasil, Lula da Silva, su sucesora, la actual presidente de Brasil Dilma Rousseff, el ex-presidente de Paraguay, Fernando Lugo (quien poco después fue echado del poder por un golpe de estado con signatura estadounidense), y finalmente Cristina Fernández de Kirchner, presidente de Argentina. Ahora bién, parece que esta última fue mal diagnosticada y lo que tenía no fue realmente un cáncer.

Si bien es cierto que EEUU lo quería muerto a Chávez, no es necesario buscar la causa de su cáncer en la corte norteamericana. Su estilo de vida, su comida y costumbres, la polución y el estrés, etc. seguramente fueron suficientes para provocar el cáncer en él, como en tanta otra gente hoy día. Él mismo reconoció que no se había cuidado, ni pensado en su salud. Además, se vió claramente que estaba engordando, y que su salud se estaba deteriorando.

Chávez fue sorprendentemente abierto y transparente con su diagnosis y sus tratamientos, así que se ha podido seguir el proceso, por lo menos en terminos generales.

El gran error de Chávez fue someterse a los tratamientos convencionales, a cirugía, quimioterapia, y radiación. Fue eso que selló su destino. De hecho, fueron los médicos en Cuba, quienes lo mataron con sus tratamientos, aunque probablemente de buena fe y con las mejores intenciones.

En todo esto me llamaron la atención dos cosas:

Primero, que Chávez optó por ir a Cuba para ser tratado, lo que a primera vista indicaría que no se fiaba de los hospitales de Venezuela. Vaya admisión del presidente del país quien llevaba ya 14 años en el poder.

Sin embargo, creo que no fue en la calidad del tratamiento en Venezuela que dudaba. Chávez estaba muy consciente de que “El Imperio” como lo llamaba, quería deshacerse de él. Y eso nu fue ninguna fantasía o paranoia. Fue un hecho bien conocido y documentado. Y esto puede haberle inspirado miedo de que en un hospital de Venezuela podría ser vulnerable a acciones de personal dispuesta a actuar como agentes de EEUU, o bien por convicción política, o por soborno. Y eso puede haber sido la razón por elegir ser tratado en Cuba, donde se habrá considerado más protegido de las conspiraciones estadounidenses, o las de su oposición venezolana.

La segunda cosa que me llamó la atención es que Cuba todavía está utilizando los absurdos y mortales tratamientos estadounidenses para tratar el cáncer. Considerando que Cuba no debería tener motivo para dejarse indoctrinar por los laboratorios farmacéuticos de EEUU, me sorprende mucho que no habían incorporado en su medicina métodos naturales, mucho más eficaces y baratos, y totalmente sin efectos segundarios nefastos.

Y también me sorprende, que el mismo Chávez no haya sido mejor informado en este tema. En otros temas parecía estar muy bien informado, pero por lo visto no se había enterado de la verdad del cáncer y de su fácil curación. O de que los únicos tratamientos ofrecidos por las “ortodoxas” instituciones médicas occidentales, en la mayoría de los casos, apuntan directamente a la muerte.

Al enterarme de que iba a someterse a quimioterapia, le mandé una carta via la embajada de Venezuela en Buenos Aires, con copia a la secretaría de la Presidencia en Caracas, explicando los peligros de la quimio y de la radiación, y ofreciendo mis servicios para facilitar una mejor solución sin cobrar nada. A pesar de un impresionante membrete como ex-catedrático de Medicina Holística, y una docena de letras académicas detrás de mi nombre, y expresando un sincero deseo de ayudarle en confidencia y sin cobrar nada, nadie se molestó en contestar, ni con una sola linea de agradecimiento por mi buena intención y mi esfuerzo.

Cuando el año pasado me enteré de que se iba a someter otra vez a este tipo de tratamiento en Cuba, ya sabía sin sombra de duda que no iba a sobrevivir otra vuelta de tal tratamiento. Me apresuré entregando personalmente en la embajada de Venezuela en Buenos Aires otra carta enfática repetiendo mis advertencias y ofrecimiento. Pero el resultado fue el mismo. Ignoraron mi carta, no me hicieron caso, e inevitablemente murió.

Tan impactante ha sido la indoctrinación y la propaganda de la industria farmacéutica que controla todas las instituciones médicas occidentales, que la mayoría de la gente todavía se deja hipnotizar a caer en la trampa, y se niega a escuchar a los médicos naturistas, que realmente saben curar el cáncer, y de manera más cómoda, más segura y más barata.

Espero que Vos no vayas a cometer el mismo error que Chavez, si te toca ser diagnosticado/a con cáncer. Ya teniendo acceso a mi artículo LA CAUSA DEL CÁNCER en este mismo blog, publicado el 17 de Mayo de 2012, tienes la ventaja de estar mucho mejor informado/a que Chávez.

¡A tu salud, bienestar y felicidad!

Dr. Jens

LA CAUSA DEL CANCER

Siempre hay al menos dos faces diferentes de la realidad: Una visible y otra invisible. Una exterior y otra interior. Una material y otra inmaterial. El truco es aprender a ver la invisible. ¿Cómo se puede ver el viento? ¿Cómo se puede ver la electricidad? ¿Cómo se puede ver el amor? – La respuesta es: A través de lo que produce, a través de su efecto. No hay duda en mi mente de que el lado visible o material es sólo un efecto o reflejo de su contraparte invisible o inmaterial, que es el fenómeno primario y causativo.

Les contaré la historia de un hombre que conocí casualmente y no en plan profesional, poco antes de su muerte, hace muchos años. Estaba muriendo de cáncer de pulmón. Tenía una pequeña firma propia, especializada en la exterminación de alimañas, cucarachas, ratas, etc.

Durante los seis años que dirigió su negocio, él mismo había estado rociando los locales de sus clientes con los humos venenosos que matan a sus habitantes indeseados. Nunca había usado una máscara. La razón material aparente de su muerte fue que había estado respirando estos químicos tóxicos casi a diario durante todos esos años.

Un caso bastante claro, podrían pensar. Hasta que se comienza a investigar el lado invisible de su realidad. Resultó que en una etapa temprana de su vida, cuando comenzaba a formar una familia y se preocupaba por sus responsabilidades, había hecho un pacto con Dios, y en sus plegarias dijo que si Dios lo dejaba permanecer con vida y salud hasta que sus hijos más pequeños completaran sus estudios y pudieran cuidarse por sí mismos, luego moriría feliz. Tal vez no esperaba conscientemente que Dios se lo llevara con su ofrenda.

Ahora, ¿no creen que sería una coincidencia muy curiosa si descubrimos que desarrolló cáncer de pulmón precisamente en el momento en que su hija menor dio su examen y consiguió un buen trabajo? La pregunta surge sola: si no hubiera hecho este pacto con Dios, ¿habría muerto cuando su hija terminó sus estudios? ¿O habría vivido más? ¿O habría muerto tal vez mucho antes? No podemos estar seguros.

Sé que ejemplos como éste son automáticamente descartados como anecdóticos por la ciencia, y considerados pura coincidencia. Aún así, cuando se descubre un suficiente número de casos similares, se comienza a ver un patrón de cierta consistencia. Y no hay nada científicamente incorrecto en eso. Así fue como nació la ciencia, y así es cómo debe evolucionar. Sin forzarla en chalecos de fuerza de estadísticas y estudios deshumanizados de doble ciego.

Por supuesto, estos casos no se prestan a estudios estadísticos para conseguir resultados significativos con cientos o miles de casos idénticos y un grupo de control de igual tamaño.

Simplemente porque la realidad no conforma las reglas estadísticas de la ciencia. Simplemente porque cada ser humano, cada enfermedad, y el destino de cada persona son únicos e irreproducibles.

La medicina convencional cree que el cáncer es una disfunción fisiológica, causada por agentes físicos, tales como un virus, impacto mecánico o ciertos químicos. Y la última corriente es culpar una falla genética de todo.

Aún así es fácil para cualquiera con mente observadora y racional ver que el cáncer muy a menudo aqueja a la gente que está bajo una tensión emocional, mientras que otras que están en la misma condición física pero no bajo la misma tensión emocional, no contraen cáncer.

Ahora sabemos – aunque rara vez es tomado en cuenta por la medicina convencional – que el sistema inmune juega un papel crucial en el desarrollo del cáncer. En otras palabras, la gente con un buen sistema inmune en funcionamiento corre menos riesgo de contraer cáncer, mientras que las que tienen un sistema inmune deficiente son más proclives a enfermarse, tarde o temprano.

A pesar de no estar reconocido por la medicina oficial convencional, para la mayoría de los profesionales holísticos es claro como el cristal que el sistema inmune está directa, profunda y drásticamente afectado por la mente, y especialmente por emociones negativas. La depresión es uno de los factores que más afectan el sistema inmune de modo negativo. El sistema inmune de una persona profundamente deprimida no funciona bien. Punto.

Una persona profundamente deprimida es proclive a caer enferma, y muy a menudo de cáncer. Esto se ve, por ejemplo, en personas que acaban de perder a un ser amado. También se ve en los hombres que han vivido enteramente por su trabajo, cuando le obligan a retirarse a causa de su edad.

Además se ve en personas con un profundo conflicto emocional que no pueden resolver. A menudo se ve en personas que se sienten victimizadas, o llevan un profundo resentimiento en su vida, defraudadas o amargadas por – según su perspectiva – los golpes injustos que la vida les ha dado. Aquellos que mueren de cáncer son con frecuencia personas que inconscientemente ya no quieren aceptar las condiciones de su vida.

Este tipo de conflicto emocional se puede ver en personas que se sienten atrapadas en una situación insufrible, pero que no tienen la fuerza o el coraje de cambiarla, tal vez por miedo a herir los sentimientos de otras personas o de provocar acontecimientos incontrolables y dañinos. Sin embargo, todas esas deliberaciones suelen ocurrir a un nivel inconsciente, y el paciente mismo no entiende o reconoce conscientemente la razón de su enfermedad.

He visto una cantidad de mujeres jóvenes, madres de niños pequeños, que sin razón aparente desarrollan cáncer y mueren en un par de años después del diagnóstico. Muy trágico, y totalmente inexplicable en su mayoría. Aún así, si penetramos bajo la superficie, bien profundo, en el carácter, la historia y la situación del paciente, no es tan difícil hallar su razón psico-emocional para retirarse prematuramente de la vida que llevaba.

Típicamente desarrolla una profunda depresión – que ella muchas veces oculta detrás de una forzada actitud alegre y acomodadiza. El resultado es que su sistema inmune funciona mal, y se abre a varios tipos de enfermedad, y especialmente al cáncer.

De hecho significa que se está retirando disimuladamente de la vida; deslizándose por una puerta trasera, por así decir. Una sutil forma camuflada de suicidio, en otras palabras.

Discutir este proceso psicológico subconsciente con la paciente – que lo puede ocultar aun a sí mismo – y su familia no es tarea fácil pues toca o pone de manifiesto intensos temas emocionales relacionados con el orgullo, la vanidad, la culpa, la represión emocional, el miedo o el egoísmo. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, este tipo de explicación sería rechazada con indignación.

Para comprender tal situación a fondo, y para tratarla de manera apropiada, tenemos que ampliar nuestra perspectiva a la del alma. Por supuesto siempre hay un lado físico en toda enfermedad, pero también hay un lado psicológico/emocional, y éste último no es menos importante.

Cada enfermedad lleva un mensaje espiritual, especialmente al paciente, pero también a toda persona que le rodea.

¿Cómo podemos tomar sentido de una situación por cuando una madre joven desarrolla un cáncer terminal con tal vez sólo un par de años o menos, entre el diagnóstico y la muerte?

Visto desde el aquí y ahora, la explicación más probable es que la enferma se encuentra atrapada en una situación que no sabe o quiere manejar. En otras palabras, el cáncer y la muerte que provoca, es usado subconscientemente como una salida, o una especie de suicidio encubierto.

Siempre he dicho que no hay tal cosa como una enfermedad incurable. Ni el SIDA lo es. Pero debemos reconocer como un hecho que hay pacientes incurables.

¿Cómo explico eso? –Algunos pacientes, en un profundo nivel inconsciente, no quieren ser curados.
Tienen una razón para estar enfermos, aunque pocas veces reconocida conscientemente, y algunos de ellos realmente quieren morir. Y ellos eligen una enfermedad para lograr su objetivo.

Tarde o temprano todos tenemos que morir. ¿Y quién dice que todos debemos vivir cada vida hasta una misma edad máxima? Pués, no es así.

Hasta ahora he hecho hincapié en el aspecto invisible, mental, emocional, espiritual, porque es el que es menos reconocido y comentado, y aun así casi siempre lleva un papel central. Hay, sin embargo, varios otros aspectos importantes a tener en cuenta.

No es fácil comprender el cáncer. La medicina ortodoxa disecciona y analiza, y divide el cáncer en una multiplicidad de tipos, y propone que debe haber una causa externa, que puede ser diferente para cada tipo de cáncer.

Aún así, dicho todo, la causa de cada tipo de cáncer puede ser reducida a envenenamiento en un sentido amplio. Hay tres tipos diferentes de envenenamiento a tener en cuenta:

1) ENVENENAMIENTO DEL CUERPO, causado por acumulación de toxinas por una dieta deficiente, agua contaminada (por ejemplo con flúor), bacterias (a menudo provenientes de conductos en los dientes), parásitos, aditivos alimentarios químicos, drogas, etc, y/o eliminación inefectiva de sustancias tóxicas del cuerpo.
2) ENVENENAMIENTO DE LA MENTE, causada por emociones negativas, tales como resentimiento, odio, abatimiento, desilusión, pena, depresión o un conflicto irremediable.
3) ENVENENAMIENTO DEL ENTORNO a un grado en que el cuerpo no puede lidiar con él, a veces por toxicidad simultánea o previa del cuerpo o la mente. Básicamente, esta toxicidad del entorno puede tener dos formas:

a) Sustancias químicas que invaden el cuerpo, es decir a través del aire (insecticidas, pesticidas, humos de combustible, pinturas, barnices, pegamentos, cosméticos, etc.)
b) La radiación electromagnética dañina, como de las líneas de alto voltaje, los transformadores eléctricos, equipos y tratamientos de rayos X, fallas en instalaciones nucleares, radiación de materiales radiactivos incluyendo materiales de la construcción, armamentos (p.ej. el llamado uranio “empobrecido” usado por los Estados Unidos y Gran Bretaña en todas sus guerras desde 1990, culminando en la guerra en Iraq) y finalmente radiación electrónica de teléfonos móviles, hornos microonda, etc.

El denominador común a todas estas cargas tóxicas, tanto físicas como mental-emocionales, es su efecto destructivo en el sistema inmune, y en el software biológico que mantiene la integridad y funcionalidad del organismo.

Una persona normalmente saludable puede lidiar con una cierta cantidad de toxicidad, pero cada uno de nosotros tiene un umbral individual. El nivel de este umbral puede variar bastante de una persona a otra.

Cuando la toxicidad acumulada sobrepasa el umbral individual de una persona, entonces es cuando la enfermedad comienza a manifestarse. A menudo es una combinación de factores que desencadenan el cáncer. Esto, entre otras cosas, significa que podemos ser más vulnerables a alimentos tóxicos o a un entorno tóxico durante un período de mayor estrés mental-emocional, que durante otros tiempos.

Tan pronto como la fuente de toxicidad ofensiva es eliminada y el cuerpo y la mente se hayan limpiados de los residuos tóxicos remanentes, entonces el sistema inmune comenzará a recuperarse y a reconstruirse a sí mismo, siempre que el paciente tenga voluntad de vivir, y que se cuide, coma apropiadamente, duerma lo suficiente, y no recaiga en demasiado estrés.

Una vez que el sistema inmune vuelva a funcionar efectivamente, el organismo se deshará del cáncer por si solo.

Los tratamientos ortodoxos o convencionales, que consisten en cirugía invasiva, quimio-terapia tóxica y/o radiación destructiva no están basados en ningún conocimiento de las causas de la enfermedad. Se dirigen exclusivamente a los síntomas, o sea, los tumores manifestos.

Aunque finalmente se han visto obligados a admitir que ciertos químicos tóxicos y ciertos tipos de radiación pueden causar cáncer, sus modalidades de tratamiento no toman estos conocimientos en cuenta para nada.

En consecuencia, su terapia suma más efectos tóxicos, más radiación y más daño al cuerpo.

Está más que obvio que los que actualmente tienen poder sobre la medicina establecida, se dejan motivar por intereses creados que van de lleno en contra de los conocimientos más avanzados que tenemos. Y, desde luego, en contra del interés de los pacientes. La razón es que cualquier admisión al efecto, socavaría su posición privilegiada, y les quitaría las enormes ganancias del actual monopolio de la salud pública.

La medicina convencional establecida ha intentado imponer como las solas causas del cáncer las que puedan ser atacadas por los métodos en los que se han especializado, a saber, drogas químicas, vacunas y cirugía. Así han gastado miles de millones de dólares intentando en vano probar que el cáncer es causado por un virus o un microbio. Porque entonces pueden desarrollar productos patentables o procedimientos que garanticen grandes ganancias. Pero han fallado.

Esta actitud me recuerda la famosa historia sufí sobre el hombre que había perdido las llaves de su casa. Un amigo lo encontró buscándolas bajo el farol de la calle frente a su casa. El amigo le preguntó cómo y dónde había perdido la llave, y contestó que las había perdido en el oscuro callejón detrás de su casa. “Entonces, ¿por qué las estás buscando aquí?”, preguntó el amigo. “Porque aquí bajo la lámpara hay más luz, y así veo mejor”, fue la respuesta.

En otras palabras, totalmente dominados como están por la industria farmacéutica inmensamente provechosa y poderosa, los investigadores médicos convencionales han sido dirigidos a buscar en el lugar equivocado, donde de hecho nunca pueden encontrar la causa del cáncer, porque no es donde está. Y por lo tanto, tampoco pueden encontrar la cura.

El obsoleto paradigma científico que adoran, no les permite buscar dónde están realmente las causas, invisibles en ese inexplorado callejón oscuro detrás de la casa. Y además, no hay incentivo porque las verdaderas causas del cáncer no requieren costosos tratamientos lucrativos que puedan ser patentados.

Como no conoce – o reconoce – las causas, la medicina convencional sólo trata los síntomas, es decir intenta eliminar los tumores por cirugía invasiva, seguida de quimioterapia o radiación tóxicas, todo de muy alto costo, y con grandes ganancias correspondientes.

Como es perfectamente lógico, los tratamientos de este tipo colocan una pesada carga adicional sobre un sistema inmune ya comprometido, y una tensión extra considerable al organismo en su conjunto. Y no hace nada para eliminar las causas subyacentes, que – si no se quitan – continuarán provocando enfermedad y nuevos tumores, cada vez más difíciles de erradicar.
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La mayoría de las estadísticas son astutamente manipuladas para crear una imagen más positiva del tratamiento convencional del cáncer de la que merecen.

El criterio generalizado para considerar un tratamiento exitoso es de cinco años de supervivencia. Esto significa que si el paciente muere de cáncer seis años después del diagnóstico, entonces el tratamiento es considerado un éxito, y el paciente se registra estadísticamente como curado por el tratamiento convencional.

Pero aquí hay que aclarar una cosa: no hay nada que diga que un paciente individual que recibió tratamiento convencional y murió después de seis o siete años habría vivido más tiempo sin tratamiento alguno. Como cada individuo y cada caso son únicos, las estadísticas no pueden probar nada sobre una persona específica.

¿Y qué ocurre con el considerable porcentaje de pacientes que no sobreviven a los cinco años a pesar de los últimos tratamientos convencionales?
No puedo probar que un paciente vivirá más tiempo sin ningún tratamiento, que con un tratamiento convencional. Sólo estoy diciendo que no hay prueba válida de ningún tipo de que el tratamiento convencional haga algo para prolongar la vida o mejorar su calidad.

Por el contrario, una vez que tenemos una comprensión de lo que causa el cáncer y cómo, entonces encontramos buenas razones para opinar que el tratamiento convencional está haciendo mucho daño y ningún bien.

Un considerable número de experimentados médicos han descubierto esto con el tiempo, ellos mismos. Pero si se han atrevido a decirlo, o incluso tratar a sus pacientes según estas experiencias, y encima con resultados espectaculares, entonces han sido acusados de mala praxis y han sido privados de sus licencias para practicar medicina. Muchos han sido encarcelados con el pretexto de que han puesto en peligro la vida de sus pacientes por no darles el tratamiento prescrito y autorizado.

Que fueran capaces de curar a sus pacientes, mientras que los métodos convencionales fallaron, no ha obrado en lo más mínimo a su favor, todo lo contrario.

Los hechos demuestran que la incidencia del cáncer ha aumentado mucho desde que el presidente Nixon de EEUU declaró su “guerra contra el cáncer” hace unos 40 años. Tampoco se ha logrado más supervivencia en los pacientes tratados.

Para nada, entonces, han servido los miles de horas de trabajo, y los miles de millones de dólares gastados en la investigación para encontrar nuevos tratamientos.
Como sea que lo consideremos, la política oficial del cáncer ha sido un fracaso total para los pacientes. Pero no para la industria de la salud. Con cada vez más enfermos de cáncer, que cada vez pagan más por su tratamiento sin nunca curarse, los beneficios de la industria del cáncer son más grandes que nunca.

Mi blog en inglés la semana pasada trató el tema del cáncer. Me alegré al recibir un mail de un ejecutivo retirado de una empresa farmacéutica, que escribió que lo que yo describía era cierto, que la quimio sólo es negocio para sacar tanto dinero como posible de los pacientes sin salvar a nadie, y que él podría contar cosas escalofriantes de como trabaja esta industria. Fue jefe de ventas de quimioterapia. Y no es el único ejecutivo retirado que está ahora denunciando las prácticas devastadoras de la Farmafia.

Entonces, ¿No hay ningún rayo de luz sobre este panorama tan deprimente?

Sí, hay rayos de luz, pero están ocultados o suprimidos, y ningún oncólogo, ni otro médico dentro del sistema se lo va a facilitar. Además, ellos mismos han sido cuidadosamente indoctrinados desde su primer día en la facultad con que todos metodos para tratar el cáncer que no sean cirugía, quimioterapia y radiación, carecen de efecto, son fraudulentos y ponen en peligro la vida de los pacientes.

Aquí no es el lugar, ni el momento para detallar las muchas terapias y tratamientos naturales, alternativas, holísticas, sin efectos secundarios desagradables o peligrosos, que existen.

Sin embargo voy a terminar esta charla mencionando algunos de los remedios que han curado muchísimos casos de cáncer, incluso en estado terminal, cuando los médicos han dicho que no pueden hacer nada más, y que al paciente le quedaba tan sólo semanas de vida.

Un coronel de la fuerza aera de EEUU perdió su esposa después de años de tortura por cirugías, quimioterápia y radiación. El viudo se negó a aceptar que lo que había sufrido su esposa, sin que se cure, fuera necesario. Tenía que haber mejores métodos para curar el cáncer. Se dedicó a investigar el tema en profundidad durante 15 años y terminó escribiendo un libro, que por un lado es escalofriante en lo que revela sobre la medicina oficial, pero por otro lado demuestra que de hecho hay muchos remedios simples, naturales, baratos, que realmente curan el cáncer, y sin efectos secundarios desagradables o peligrosos.
Aunque hay docenas de otros remedios y terapias eficaces que ha descrito en su libro, este buen coronel se ha quedado con un simple protocolo que en su experiencia funciona para todos los tipos de cáncer. Ha asesorado cientos de personas con cáncer de cada tipo, que se han curado con su ayuda.

Su protocolo consiste de lo siguiente:

 Resforzar el sistema inmune con un poderoso antioxidante.
 Comer todos los días una porción de ricotta orgánica mezclada en un blender con aceite virgen de lino orgánico. Aunque parezca extraño, esta mezcla recondiciona por completo la oxigenación de las células de manera que las células cancerígenas mueren y son automáticamente expulsadas del cuerpo. Este remedio fue descubierto hace más de treinta años por una doctora alemana con tres doctorados, después de décadas de investigación.
 Un buen suplemento multivitamínico con dosis especialmente altas de vitamina C y D3.
 Comida que favorece la alcalinidad del organismo, tal como verduras crudas. Nueces y almendras también son buenas contra el cáncer. Lo que sobre todo hay que evitar por completo es azúcar y edulcorantes (con la excepción de Stevia)

Entre los muchos remedios eficaces que hay, sólo quiero mencionar dos de los más conocidos y comprobados:
 Graviola, de una planta amazónica, que se puede comprar en cápsulas acá mismo en Mercado Libre en Internet.
 Laetril o Vitamina B 17, que se extrae de los huesos de albaricoques.

Es bastante común que un paciente quiere asegurarse por todos lados. No se atreve de rechazar el tratamiento ortodoxo, pero quiere añadir un tratamiento alternativo para mejorar sus expectativas. No es una buena idea.

Es importante rechazar todos los tratamientos convencionales cuando se somete a un protocolo naturópata y holístico. ¿Porqué? – Porque los tratamientos ortodoxos destruyen el sistema inmune, que es nuestra única defensa real contra cualquier enfermedad, y encima cargan el organismo con venenos y traumas muy perniciosos. Y eso a menudo dificulta o imposibilita el efecto curativo de los remedios naturales.

Pero tampoco es buena idea combinar varios remedios naturales sin saber como interactuan entre ellos.

Lo entiendo, si todo esto no les parezca muy serio después de haber sufrido décadas de terror psicológico de lo mortal que es el cáncer, prácticamente una condena a muerte, que requiere un protocolo fuerte y largo y muy costoso con cirugía, quimio y radiación para que haya alguna escasa posibilidad de supervivencia, que nunca se puede garantizar. Asustar a los pacientes para poder controlarlos, es un táctica rutinaria por parte de la medicina farmafiosa.

Espero que yo haya podido cambiar su perspectiva lo suficiente como para que salga del terror y vea el cáncer como una reacción natural del cuerpo, que se puede superar sin mucha dificultad con los conocimientos adecuados. Conocimientos que, por desgracia, no están al alcance de nuestros hospitales y profesionales médicos, y por lo tanto tampoco a nosotros los pacientes, si nos limitamos al sistema reinante de salud pública.

SOBREVIVIENDO A LA IGNORANCIA, EL MIEDO Y LA EDUCACIÓN

Traducido del inglés por Martha Sánchez Ll.

¡Hola amigos!

Me estoy preguntando si nuestra educación debiera enfocarse más en la supervivencia. Incluso muchos de los animales más evolucionados proveen alguna forma de educación a sus crías para ayudarlas a sobrevivir. Hoy día parece que hemos perdido el aspecto de supervivencia en la educación, porque la educación en la actualidad fue diseñada por personas que no veían la necesidad de aprender habilidades de supervivencia.

En nuestra civilización, la educación formal fue diseñada para darle poder a los estudiantes en proceso de entrar a un nivel más elevado de vida social y cultural. Cualquier asunto de supervivencia que pudiera surgir, por ejemplo en situaciones de guerra o enfermedad grave, sería considerado como algo que de todas formas no podías resolver, por encima de usar tus instintos y tu sentido común. Así que debería ser dejado a los expertos entrenados especialmente para este propósito, o a Dios. Por lo tanto no tenía nada que ver con una educación normal.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y en el mundo de hoy nos enfrentamos a nuevas amenazas de supervivencia, no sólo como individuos, sino como especie o, incluso, como parte de la vida del planeta Tierra. Y todo esto debe ser tomado en cuenta por cualquier educación que se precie de llevar ese nombre.

Entonces, ¿esto significa que estamos de vuelta a cero o al lugar en donde todo empezó en las cuevas o en la jungla?

Por supuesto que no. Los retos hoy día son MUY diferentes porque ya no consisten principalmente de una lucha por la supervivencia personal contra visibles enemigos individuales. En cambio, nuestros retos actuales de supervivencia son, en su mayoría, invisibles y difíciles de identificar… nos amenazan subrepticiamente como una entidad colectiva y, ciertamente, como especie.

Todo esto es parte de nuestra entrada a la Era Acuariana y tener que vivir dentro del Paradigma de Acuario, al que también llamo el Paradigma Holístico. En virtud de los avances tecnológicos más recientes, entre los que se cuenta la habilidad de aventurarnos en el espacio, nos vemos forzados a entendernos con nuestro planeta como un todo, como un sólo sistema dinámico.

Las amenazas de supervivencia hoy día ya no están limitadas a rivales humanos o bestias de caza en la selva o los caprichos de la naturaleza (huracanes, inundaciones, terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas). Hoy, nos enfrentamos a amenazas provenientes no solo de armas químicas, biológicas y nucleares, también de plantas nucleares, de desastres ecológicos, de contaminación ambiental, de una equivocada ingeniería genética, de una mala ciencia médica, y otras más.

En la actualidad ya no se trata de estar atentos a sonidos o señales de bestias o enemigos que se acercan, o aprender a volvernos invisibles o a encontrar un lugar seguro para escondernos.

Nuestros retos hoy día son mucho más complejos y demandantes, como estar conscientes de las amenazas invisibles de radiación, de contaminación, de químicos venenosos, medicamentos e incluso alimentos o bebidas que obtenemos en nuestros supermercados y restoranes, o amenazas a nuestra libertad, a nuestros derechos humanos y a nuestro derecho al libre intercambio de información y libre expresión de nuestros pensamientos y estilo de vida preferido.

No podemos confiar en nuestras autoridades para que nos adviertan o simplemente nos digan la verdad… si tan solo se pudiera determinar lo que es la Verdad. Además, NO existen verdades sagradas que no deban ser cuestionadas o retadas. En mi opinión, el punto central de una buena educación es implementar el espíritu de la libre investigación, de cuestionar todo tipo de información, todo tipo de suposiciones, toda “vieja verdad” y, especialmente, todo tipo de artículos de fe.

Si nos encontramos con la actitud de que es peligroso retar o cuestionar una “verdad” o un dogma -sin importar qué tipo de peligros involucra- y, especialmente, si nos amenazan cuando los retamos, entonces todas las campanas de alarma debieran empezar a sonar, y debiera ser obvio para todos (con una mente clara) que algo sospechoso está teniendo lugar. Forzar a las personas a hacer o a pensar algo a través de amenazas es un procedimiento de la Mafia.

Y esto me trae al tema del miedo. El miedo ha sido el medio más común de controlar cualquier población y cualquier oposición a través de la historia.

Creo que el miedo está enraizado profundamente en la ignorancia. Si tuviéramos un completo e ilimitado conocimiento de todo, entonces no habría necesidad ni, ciertamente, posibilidad alguna de miedo. Porque, entonces, siempre sabríamos cómo evitar cualquier situación que pudiera provocarnos miedo o sabríamos cómo resolver cualquier problema que pudiera crear miedo en nosotros.

Así que, si la ignorancia es la raíz del miedo, ¿cómo lo eliminamos? Elemental, mi querido Watson: eliminando la ignorancia, ¿cierto?

Y, ¿cómo eliminamos la ignorancia? Mediante la educación… tan simple como eso.

Mi entendimiento es que la mayoría, si no todos los crímenes, son motivados por algún tipo de miedo, a saber: miedo a la pobreza, al descuido, a la carencia, al rechazo, etc. El miedo puede ser activo en el sentido de que tenemos miedo de una amenaza material. Pero también puede ser pasivo en el sentido de que tenemos miedo de carecer de algo, de no tener suficiente, de no ser amados, respetados, considerados, o no estar en control.

En la mayoría de los casos, el miedo también es causa de violencia. Pega primero por miedo de ser atacado. Ataca para robar, por miedo a la escasez o a la pobreza. Golpea a alguien por miedo de perder poder sobre aquella persona, o por miedo de que esa persona te abandone o vaya en contra tuya. En esta última instancia, al usar la violencia instalamos el miedo en la otra persona como una forma de mantener el control, pero esto, a su vez, fue causado por nuestro propio miedo de perder control. Y, como percibo que todos estamos de acuerdo, la violencia alimenta más violencia y genera un círculo vicioso o un espiral de una nueva y más poderosa violencia. Como señalaron tanto Mahatma Gandhi como Martin Luther King, un ojo por ojo da como resultado que todo el mundo quede ciego.

Algunas veces –debido a factores psicológicos humanos- un miedo puede contraponerse a otro, y ciertos miedos pueden ser más fuertes que otros, por ejemplo: el miedo a la escasez puede ser para algunas personas más fuerte que el miedo de ser descubierto y enviado a prisión y, por tanto, conduce al robo. Luego, el miedo de ser enviado a prisión puede provocar que el ladrón mate al oficial de policía u otra persona que lo sorprendió robando.

Para terminar con esta línea de pensamiento, encontramos que la mayoría de los males de nuestra sociedad pueden ser reducidos a algún tipo de miedo, que es causado por la ignorancia (en un amplio sentido), lo que significa una falta de conocimiento o percepciones, las cuales, a su vez, pueden ser remediadas por la educación.

Una vez que nos demos cuenta de esta simple verdad, ¿qué podemos hacer con ella? ¿Qué tal dar a la educación una prioridad mucho mayor en el gasto gubernamental? ¿Qué tal quitar dinero al ejército y darlo a la educación?

Desafortunadamente, podemos gastar cada centavo que tenemos en escuelas y maestros y no lograr nada, a menos que también reformemos el contenido y la dirección de nuestra educación de manera más profunda. Si queremos que se convierta en una herramienta efectiva en nuestra lucha contra la ignorancia, el miedo y la violencia, tenemos que re-inventar la educación para que encaje con nuestra nueva meta. Debe resonar poderosamente con el surgimiento del paradigma Acuariano. Debe convertirse en algo holístico, comprensivo y unificador, y debe dirigirse a todas las dinámicas globales, no sólo a la ecología y la economía, sino también a los valores culturales y religiosos y a los factores psicoemocionales inherentes en la especie humana. Si, se trata de un enorme esfuerzo, y un valioso reto para este nuevo Paradigma Acuariano.

Por lo tanto, si la respuesta a nuestros problemas es una mayor y mejor educación ¿por qué los gobiernos no están haciendo más para lograr este objetivo? La respuesta más simple y más obvia sería: la ignorancia de parte de aquellos que son responsables. Ellos simplemente no comprenden la importancia de la educación y cómo tiene influencia en cada aspecto de la sociedad ahora y mucho más allá en el futuro.

No obstante, me temo que quizá pueda haber una razón mucho más siniestra: aquellos que detentan el poder han utilizado -a través de la historia y de manera intencional- el miedo para controlar y manipular a la población. Por ende, no quieren que venzamos nuestros miedos. Y debemos recordar que el poder de ellos –y los beneficios que reciben por ello- peligrarían el día en que la población sea educada y lo suficientemente astuta para ver a través de la bruma de sus políticas y exigir cuentas. Las guerras norteamericanas contra el cáncer, las drogas ilícitas, la pobreza, el terror, el SIDA, etcétera, son ejemplos típicos de dichos juegos político-financieros que utilizan el miedo para promover escondidas agendas truculentas, y para distraer la atención de la gente de la realidad que existe detrás de ellas.

¿Acaso subrayé de manera exagerada el aspecto de la supervivencia a través de la educación? Bueno, por supuesto que la educación debe ser sobre más que la supervivencia, mucho más, pero sin la supervivencia no existe ninguna necesidad, ni ningún uso de una educación superior para ayudarnos a mejorar las condiciones de vida y desarrollar cualidades de vida más finas, culturales y espirituales. Así que, quizá sea una buena idea empezar con la supervivencia, ¿no crees?

Para mí, no existe duda alguna respecto de la meta final de la Humanidad: que es la evolución espiritual hacia una participación consciente en la Creación constante. Por lo tanto, esto debería también ser la meta final de nuestra educación.

Sin embargo, por ahora seamos más prácticos y conformémonos con una escuela que enseñe las habilidades de supervivencia para el mundo moderno, para la aldea global, para la sociedad de tecnología informática (IT), y ahora uso la palabra ‘habilidades de supervivencia’ en un sentido diferente y mucho más amplio que antes: quiero decir, la habilidad de ganarse la vida y organizar una existencia materialmente satisfactoria y que, además, nos llene espiritualmente, en cualquieras condiciones.

Quizá tengamos tentación de enfocarnos en la habilidad del Paradigma Acuariano para equiparnos con recursos técnicos nunca antes imaginados y apoyar sistemas que nos permitan elevar nuestro estándar de vida y vivir rápidamente y de manera más confortable. Pero el paradigma acuariano también exige algo más, algo que es nuevo para la mayoría de nosotros.

Ahora estoy hablando de la necesidad de ampliar nuestros horizontes mentales más allá de los límites materiales del viejo paradigma. La necesidad de elevarnos a un nivel holístico más elevado, a una conciencia científica y aprender a honrar la invisible realidad de la energía y la información desde donde toda realidad visible es creada. Ese es el gran reto de la educación para la Era Acuariana. Si superamos ese reto, entonces podemos contemplar un futuro sostenible, pacífico y próspero, y a la vez plenamente espiritual.

¡Por supuesto que podemos!

Dr. Jens